Prueban la tecnología de Wiagro para el mercado norteamericano

Prueban la tecnología de Wiagro para el mercado norteamericano

El crecimiento de la población mundial hace que se necesite incrementar la producción de alimentos. Los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) indican que en 2050 necesitaremos 60% más de producción alimentaria para satisfacer la demanda de los más de 9 mil millones de personas que habitarán el planeta para esa fecha. Pero, como enfatiza esta organización, “el suelo y el agua están al límite, razón por la cual debemos producir alimentos de forma sostenible cuidando estos preciados recursos”. Uno de los caminos para avanzar hacia estos objetivos es evitar pérdidas de productos. Y esto hace que la tecnología para el cuidado y el control de la calidad de los granos en la poscosecha gane peso específico a nivel mundial.

En este contexto existen una institución de referencia en lo que hace a las pruebas de soluciones para la poscosecha: se trata de la Universidad de Purdue, una organización educativa y de investigación privada que tiene su campus principal en West Lafayette, Indiana, Estados Unidos. Esta universidad cuenta con una historia de más de 160 años, es reconocida mundialmente y en la actualidad tiene más de 600 mil alumnos y 400 laboratorios de investigación. Además dispone de una red global de estudiantes de todo el mundo que asisten a maestrías y posgrados sobre poscosecha y otros temas. De hecho, cuenta con la cuarta población más grande de estudiantes internacionales en Estados Unidos

La Universidad de Pardue tiene amplia experiencia en la construcción, dirección y gestión de grandes proyectos internacionales de investigación y desarrollo agrícola en África, Asia y América Latina. Durante más de una década su Facultad de Agricultura aprovechó sus conocimientos y experiencia para liderar y asociarse en proyectos para reducir las pérdidas poscosecha (post-harvest losses o PHL), optimizar las cadenas de valor agrícolas y mejorar la nutrición y la seguridad alimentaria. Sus programas de investigación, capacitación y extensión brindan soluciones para la reducción de PHL y la mejora de la cadena de valor para una amplia gama de productos agrícolas. Cuenta con un programa específico de protección de productos almacenados y calidad de granos. Y además dispone de un Laboratorio de Innovación en procesamiento de Alimentos y Manejo Poscosecha (FPIL).

Aval para tecnología IoT

Desde Wiagro nos acercamos a esta universidad con el objetivo de validar nuestra tecnología Smart PH3 para un cliente del mercado norteamericano, y hacer pruebas avanzadas. Esta herramienta permite medir y controlar la fumigación de granos con fosfina (PH3) en forma remota, a través de dispositivos de Internet de las Cosas (IoT) y con una plataforma web de visualización tanto en PC como en teléfonos inteligentes.

En paralelo también testeó la solución de Wiagro para el control de la calidad de los granos en silos de atmósfera no controlada (Smart Warehouse). Esta herramienta tecnológica permite controlar la calidad y conservación de granos en sistemas de atmósfera no controlada como celdas, silos de chapa o silos australianos. Mide temperatura, humedad y CO2. Y, además, puede predecir con varios días de antelación los puntos calientes, evitando la pérdida de calidad en los granos y otros problemas.

«Estamos muy contento con las pruebas que estamos realizando en la Universidad de Purdue con nuestra tecnología Smart PH3 y Smart Warehouse. Los resultados hasta ahora son muy positivos y nos muestran que nuestra tecnología es una solución viable para el mercado norteamericano”, comentó Martín Cordasco, cofundador & CEO de Wiagro, que fue parte del equipo que viajó a Indiana. Y continuó: “Estas pruebas son un paso importante para nosotros, ya que nos permiten validar nuestra tecnología en condiciones reales y con profesionales de gran experiencia. Estamos seguros de que los resultados nos permitirán seguir creciendo”.

Actualmente los referentes de Wiagro están en contacto fluido con los técnicos de la Universidad Pardue por estas pruebas y, en breve, dispondrán de las primeras conclusiones. Además, este centro académico cuenta con lanzas y sensores para silobolsa que forman parte de la solución Smart Silobag, a fin de que realicen experiencias en Estados Unidos y continúen testeando la tecnología para el mercado norteamericano.

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