Guerra de Ucrania y sus consecuencias exigen cuidar al máximo los granos

El cambio climático y los fenómenos extremos derivados ya venían poniendo en jaque a la actividad agrícola, que últimamente se vio impactada por la interrupción de las cadenas de suministro generada por la pandemia. Con la dramática guerra en Ucrania se suma otro problema para la seguridad alimentaria del planeta: el encarecimiento de los cereales y de diferentes insumos que se requieren para la actividad. Según la ONU, los precios mundiales de los alimentos son casi un 30% más altos que en el mismo período del año pasado. 

Cabe recordar que muchos países le compran a Ucrania avena cebada, girasol, maíz, trigo y otros granos. De hecho, este país es conocido como el granero de Europa. Pero debido al conflicto bélico allí se han destruido cultivos y tierras agrícolas e infraestructura; y además continúa el bloqueo ruso sobre los puertos en el Mar Negro, lo que hace que los granos solo puedan enviarse fuera del país por carretera o tren. 

Alimentos en jaque

Ucrania es el séptimo productor de trigo del planeta. Y se estima que su producción general cayó 30%. Antes de la guerra exportaba hasta 6 millones de toneladas de cereales al mes, pero en marzo comercializó apenas 300 mil toneladas y en abril 923 mil, y además la ONU dice que alrededor de 20 millones de toneladas de la cosecha anterior quedaron en el país sin poder enviarse a su destino. 

Por su parte Rusia, que fue objeto de sanciones internacionales, es el tercer productor de trigo a nivel mundial. Se estima que Rusia y Ucrania representan alrededor del 19% de las exportaciones mundiales de maíz y el 29% de las de trigo. A esto se suma la decisión del tercer productor global de trigo –India-, que prohibió  las exportaciones de este cereal

Panorama complicado

El panorama de aumento en los precios de los alimentos agita el fantasma de graves consecuencias para el planeta entero, con mayor impacto en las naciones más vulnerables. La ONU advirtió que la guerra “pronto podría causar una crisis alimentaria mundial que puede durar años”.  Cabe indicar que muchos países, particularmente en el norte de África, dependen del trigo de Ucrania, que también es un componente clave de la ayuda alimentaria mundial. 

Además, por supuesto, de hacer llegar alimentos a las personas atrapadas en Ucrania, los expertos advierten que es necesario reintegrar al mercado global la producción de ese país, así como los fertilizantes producidos por Rusia y Bielorrusia, a fin de evitar una crisis alimentaria mundial. 

Mientras tanto las tecnologías pueden hacer un pequeño aporte. Por ejemplo, las soluciones de Internet de las Cosas (IoT) ayudan a actuar proactivamente y permiten detectar inconvenientes de manera temprana en la poscosecha y en el transporte de granos, con monitoreo a distancia en tiempo real y alertas automáticas. Al evitar problemas de temperatura y humedad se evitan daños de la producción almacenada por ejemplo en silos o silobolsas, y con ello se evitan también desperdicios de granos. 

Las estimaciones con respecto a las pérdidas poscosecha arrojan resultados muy variables. Por ejemplo un estudio indica que en esta etapa se pueden llegar a perder más de un tercio de la producción. Y otro análisis enfocado en el África subsahariana indica que pueden alcanzar al 15% para el caso de los cereales. En cualquier caso, son pérdidas que se deben evitar. 

En Wiagro disponemos de soluciones de avanzada para monitoreo del grano almacenado, con sensores inteligentes para silo bolsa y alertas que llegan a los teléfonos inteligentes de los productores. También contamos con herramientas para el control de los granos transportados en barcazas, que  permite saber al instante cuál es su estado de conservación a lo largo del trayecto.

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